Oye, no sabes lo que hizo en mí el haber hablado el lunes las cuatro juntas, que ninguna se haya ido en medio, que hayamos perdurado, perseverado individualmente en nuestro papel dentro de lo que sucede ahora con nosotras. Te amo tanto, mami. Quiero que seamos felices tomando consciencia de lo mismo. Siempre, desde lo antes posible. Tenemos la vida más perfecta que cada una por sí misma puede imaginar. Estamos rodeadas de tanto amor, y de total ausencia de él también, por cierto, pero aun así, es tanto el amor que envuelve y acurruca nuestras vidas que es nuestro deber temprano, primordial, saber que podemos elegir ser felices permanentemente. Somos de las personas que no les falta nada, de hecho tenemos cosas de sobra que justifican nuestra evidente y posicionada felicidad. Deberíamos tener una consciencia tan fuerte de nuestra felicidad que no debería caber como posible algo que generara la duda de la misma. Nos han dado tanto. Y tenemos que hacerlo ahora. Porque, mami, la Tierra tiene pena. Tiene angustia, está asustada. Tiene tanto miedo, y quiere tanto tiempo, tiempo que cree que no le queda, y no sabe qué hacer para dejar de proyectar sus energías hacia ese momento que ella siente que será su fin, donde va a ser un punto inerte en el tiempo, cuando los opuestos ceden a la gravedad del centro y se anulan. Donde no cabe ni hay nada. El Mundo está triste, pero está hermoso. Está tan bonito, tan tierno. Tan tibio. Pero tan afligido. Tiene pánico, ¿qué creerá que le va a pasar? Yo siento que me aprieta desde la garganta, o en realidad la parte baja de la lengua hasta casi el fin del esternón, que me duele y me cuesta un poquito respirar, me frunce la boca, me tuerce las cejas, resultando en una expresión previa a la contracción del llanto. (Cambié a una canción) (Y cambié de nuevo a lo otro porque no puedo escribir mientras escucho letras). Está como de un ánimo melancólico, resignado. A mí me hace sentirlo todo el tiempo, en lo que veo, lo que escucho, lo que percibo en general, cómo se suceden las cosas, quiere decir exactamente que tiene pánico. Pobre Tierra, mamá, ahí es donde pones tus plantitas. La tierra, donde nos sujetamos e instalamos, tiene miedo. Y la hace ver hermosa. Y tengo tanta pena yo también. Me da pena, porque siento que igual hay hartas cosas que sé que podría haber hecho en un supuesto futuro. Pero estoy tranquila, el miedo que tengo no es mío. Es de la Tierra, que tiene tantos hijos que van a caer. Quizás siente que ya se comenzó a morir, ya hay demasiadas cosas que le hacían ser lo que era que ya se esfumaron como para sentirse ella misma. Así que se siente medio muerta. Pobre Tierra, mamá. Me voy a duchar, te amo.
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
domingo, 18 de noviembre de 2012
Mami, cachái que me di cuenta de cosas que siempre han sido, desde que tengo razón y por lo mismo las puedo seleccionar entre las muchas cosas que no me agradan o más bien me descolocan en este momento, la niña que soy hoy, y por lo tanto me hacen querer evitarlas, porque siempre han estado ahí y me es fácil rescatarlas de mis turbias y escurridizas memorias, un motivo de incomodidad, una cierta sentencia de que desde el momento en que decides que eso a lo que aludimos no te gusta, sabes que siempre va a ser posible que se presente de alguna forma. Una incertidumbre como un gato que juega y salta por debajo del diafragma y aprieta los pulmones, sí, desde abajo. Que te da un dolorcito de fracciones de segundo, de un solo momento en el pecho, cerca de la bombita. De repente como que reverbera un poco, ¿no?, como que se queda un ratito y se va solo, del mismo modo que llegó y que estuvo en tu pecho. Me di cuenta de que hay cosas que yo no quiero que vuelvan a pasar porque me da miedo el desconcierto y la inacción que voy a experimentar cuando las viva. La Primera Cosa (del día):
Típico que un amigo te cuenta que el fin de semana su familia decidió recordar viejos tiempos y se juntó en plétora y vio a su primo Fialdo. Tú, por nada en especial, de verdad que nada en especial, no quieres saber ni sus orígenes, ni de profesiones de familiares de Fialdo, ni de gente siquiera, no quieres saber nada de nadie, tú, por nada en especial, le preguntas qué es Fialdo exactamente de él/ella. Y él/ella, inocente, ignorante del agobio que está próximo a sufrir su amigo (tú) tras las palabras que él/ella está por dejar partir para siempre..., dice "es eeeeel..., el hijo de mi prima que es vieja, que tiene como cincuenta o más, o una hueá así, y no lo veía hace caleta, loco... jksdnkjsfnv d fs sdf sdf sdf sdf dff fg gfgg...". Y tú, en vez de interrumpirlo/interrumpirla con una talla pésima como "y, ¿la loca es milf?" o algo por el estilo, no puedes pensar en algo que no sea la incongruencia entre dos intervenciones distintas de uno de los interlocutores en este historia. De él/ella. Fialdo nunca ha sido su puto primo. Nunca ha sido tu puto primo. Es tu sobrino de segundo grado. Sí, hueón, sí me dijiste que tienen trece meses de diferencia, pero no tiene absolutamente nada que ver con la edad. Es tan simple decirlo con el nivel de espicificidad correcto. Es tan simple, y tan, creo que inútil. No hay NINGÚN EFECTO en que Fialdo sea su primo o su sobrino de segundo grado. Es tan simple, tan inútil, y tan que me huevea y no me deja vivir en paz, porque la verdad es que no creo posible para mi voluntad lograr trascender a aquellos momentos de incontables cantidades en el día donde existen inconsecuencias entre el habla y la información. Cuando la gente mezcla en su habla y en su expresar semántico conceptos que no se corresponden con sus acepciones. Las imprecisiones y la poca pulcritud que dejan siempre cabida a una interpretación y a un valor potencialmente en absoluto subjetivo. Me agobia mucho el desinterés que existe en la sensación más rigurosa y corporal de las generaciones de una estirpe. Como que se las pasan por muchas partes sucias y a mí me interesa mucho y me gusta, sobretodo, tener una herramienta ideal, hecha de ideas, para ordenar a toda esa gente que te precede y sucede y poder organizar la información. Me gustan los árboles genealógicos, mami.
Me carga. Pero es algo súper personal. Y lo otro, la verdad es que no lo recuerdo.
Típico que un amigo te cuenta que el fin de semana su familia decidió recordar viejos tiempos y se juntó en plétora y vio a su primo Fialdo. Tú, por nada en especial, de verdad que nada en especial, no quieres saber ni sus orígenes, ni de profesiones de familiares de Fialdo, ni de gente siquiera, no quieres saber nada de nadie, tú, por nada en especial, le preguntas qué es Fialdo exactamente de él/ella. Y él/ella, inocente, ignorante del agobio que está próximo a sufrir su amigo (tú) tras las palabras que él/ella está por dejar partir para siempre..., dice "es eeeeel..., el hijo de mi prima que es vieja, que tiene como cincuenta o más, o una hueá así, y no lo veía hace caleta, loco... jksdnkjsfnv d fs sdf sdf sdf sdf dff fg gfgg...". Y tú, en vez de interrumpirlo/interrumpirla con una talla pésima como "y, ¿la loca es milf?" o algo por el estilo, no puedes pensar en algo que no sea la incongruencia entre dos intervenciones distintas de uno de los interlocutores en este historia. De él/ella. Fialdo nunca ha sido su puto primo. Nunca ha sido tu puto primo. Es tu sobrino de segundo grado. Sí, hueón, sí me dijiste que tienen trece meses de diferencia, pero no tiene absolutamente nada que ver con la edad. Es tan simple decirlo con el nivel de espicificidad correcto. Es tan simple, y tan, creo que inútil. No hay NINGÚN EFECTO en que Fialdo sea su primo o su sobrino de segundo grado. Es tan simple, tan inútil, y tan que me huevea y no me deja vivir en paz, porque la verdad es que no creo posible para mi voluntad lograr trascender a aquellos momentos de incontables cantidades en el día donde existen inconsecuencias entre el habla y la información. Cuando la gente mezcla en su habla y en su expresar semántico conceptos que no se corresponden con sus acepciones. Las imprecisiones y la poca pulcritud que dejan siempre cabida a una interpretación y a un valor potencialmente en absoluto subjetivo. Me agobia mucho el desinterés que existe en la sensación más rigurosa y corporal de las generaciones de una estirpe. Como que se las pasan por muchas partes sucias y a mí me interesa mucho y me gusta, sobretodo, tener una herramienta ideal, hecha de ideas, para ordenar a toda esa gente que te precede y sucede y poder organizar la información. Me gustan los árboles genealógicos, mami.
Me carga. Pero es algo súper personal. Y lo otro, la verdad es que no lo recuerdo.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Hoy día en la tarde, como tú misma debes suponer al habernos visto salir de la casa a una hora propicia, dimos un paseo por la ciudad. Al cruzarse las condiciones de aspecto turístico de ésta y fin de semana largo, podíamos sentir a cada segundo la sobrepoblación, cuán excesiva era la cantidad de gente superior a la natural para un lugar como éste. Todo era más de lo que nuestros sentidos podían abarcar con facilidad y comodidad. Tuvimos que buscar un lugar con menos de todo y con más de nada. Un lugar con más espacio para ocupar. Ahí pudimos dejar de usar nuestros sentidos para sólo protegernos de cosas que pasan fuera de nuestro alcance. Es diferente la sensación de estar creando en vez de respondiendo cada segundo. Mucho más plena. Bueno, la cosa es que encontramos el lugar más cercano a las condiciones que serían las óptimas para lo que haríamos a continuación. Bajamos, lamentando el calzado que estábamos usando ya que otro tipo habría sido bastante más adecuado. Sin embargo, las rocas no estaban resbalosas, como yo había pensado, así que no fue tan difícil llegar a una más o menos cómoda para que cupiésemos los tres bien sentados. Había un señor sacando cosas del agua. Después nos dimos cuenta de que había otro más. Hubo muchas toses, muchas. Después de hacer eso que tuvimos que hacer, dedujimos muchas cosas:
El momento era, en todos sus componentes, adecuado para los sentidos. Dicho de una forma que busca más definir líneas de placer, más sensuales, era sublime. La manera en que el viento se escurría por cada recoveco, cada ángulo, cada arista formada por tu cuerpo; el intercambio sutil de temperaturas entre estas masitas de aire y la piel; la luminosidad y la gama de sensaciones producidas por rayos luminosos que impresionaban los órganos visuales creando un tres sesenta pictórico; la exigua y controlable escabrosidad de las rocas; el juego de mi peso en mis piernas, rodillas, cuello, tobillos, brazos; el hormigueo de mi pelo en las sienes; los volúmenes; todo. Recordé mis clases de ballet de cuando era chica. Y yo pensé que todo era perfecto.
De inmediato me retracté. Porque hay una condición requerida en la perfección que la hace utópica, por definición (me gusta decir "por definición" y anclarme en las palabras). La sorpresa. La perfección no puede ser estática. En la correlación de fuerzas entre conservar e innovar es donde hallamos el goce estético, teniendo siempre cosas que perduran y cosas que mutan. Dije: "Todo es perfecto, podría quedarme aquí añiiiios. No, en realidad no podría". La sorpresa es un concepto que trabaja con trayectorias horizontales y verticales, que abarcan, cada uno por separado y todos juntos, los puntos de un momento. Es una determinación de algo que jugando con la ubicación temporal tiene efectos en nosotros. Es algo nuevo, por lo que lo sitúo en lo que está por venir, imposible de dilucidar en el presente y diferente u opuesto al pasado. Es un manto que nos cubre desde el principio al fin y al revés. Es suficiente algo muy pequeño para invocar la sorpresa a alguna situación sublime y mantenerla lo más cercana posible a la perfección. Nos mantenemos activos en la construcción de nuestra felicidad;
Hay gente que en el proceso de crear un juicio de algo, lo hace con una información base que va ya con un dictamen, aunque quizás mínimo, emocional y connotativo. Entonces, las verdades personales están posiblemente muy autosugestionadas. Qué gente más pasada a rollos, por la diosa de los cielos y de las tierras. En serio. Eso puede llegar a condicionar muchas cosas, muchos actos, y omisiones, y a influir directamente en cómo usamos nuestras voluntades, de acuerdo a qué y por qué. En nuestra forma de llegar y amar a la gente y de sentir el amor. Nos puede hacer gastar energías en cosas que no deberíamos, y por lo mismo privarnos de hacer lo que amamos. Me muero de sueño, mami. Sigo mañana, creo yo. Pero estoy segura de que pensamos más cosas.
El momento era, en todos sus componentes, adecuado para los sentidos. Dicho de una forma que busca más definir líneas de placer, más sensuales, era sublime. La manera en que el viento se escurría por cada recoveco, cada ángulo, cada arista formada por tu cuerpo; el intercambio sutil de temperaturas entre estas masitas de aire y la piel; la luminosidad y la gama de sensaciones producidas por rayos luminosos que impresionaban los órganos visuales creando un tres sesenta pictórico; la exigua y controlable escabrosidad de las rocas; el juego de mi peso en mis piernas, rodillas, cuello, tobillos, brazos; el hormigueo de mi pelo en las sienes; los volúmenes; todo. Recordé mis clases de ballet de cuando era chica. Y yo pensé que todo era perfecto.
De inmediato me retracté. Porque hay una condición requerida en la perfección que la hace utópica, por definición (me gusta decir "por definición" y anclarme en las palabras). La sorpresa. La perfección no puede ser estática. En la correlación de fuerzas entre conservar e innovar es donde hallamos el goce estético, teniendo siempre cosas que perduran y cosas que mutan. Dije: "Todo es perfecto, podría quedarme aquí añiiiios. No, en realidad no podría". La sorpresa es un concepto que trabaja con trayectorias horizontales y verticales, que abarcan, cada uno por separado y todos juntos, los puntos de un momento. Es una determinación de algo que jugando con la ubicación temporal tiene efectos en nosotros. Es algo nuevo, por lo que lo sitúo en lo que está por venir, imposible de dilucidar en el presente y diferente u opuesto al pasado. Es un manto que nos cubre desde el principio al fin y al revés. Es suficiente algo muy pequeño para invocar la sorpresa a alguna situación sublime y mantenerla lo más cercana posible a la perfección. Nos mantenemos activos en la construcción de nuestra felicidad;
Hay gente que en el proceso de crear un juicio de algo, lo hace con una información base que va ya con un dictamen, aunque quizás mínimo, emocional y connotativo. Entonces, las verdades personales están posiblemente muy autosugestionadas. Qué gente más pasada a rollos, por la diosa de los cielos y de las tierras. En serio. Eso puede llegar a condicionar muchas cosas, muchos actos, y omisiones, y a influir directamente en cómo usamos nuestras voluntades, de acuerdo a qué y por qué. En nuestra forma de llegar y amar a la gente y de sentir el amor. Nos puede hacer gastar energías en cosas que no deberíamos, y por lo mismo privarnos de hacer lo que amamos. Me muero de sueño, mami. Sigo mañana, creo yo. Pero estoy segura de que pensamos más cosas.
lunes, 15 de octubre de 2012
Hola,
mamá.
Caracterizaciones.
Tengo
la duda de si las cosas que veo son en extremo evidentes o no; creo
que estoy perdiendo los patrones y acuerdos tácitos sociales que
miden qué es información a todas luces y qué no. Siento que estoy
en un estado en el que trasciendo, paso de un criterio; el del valor
connotativo de las cosas, los comportamientos, las ideas, las formas
de hacer y de ser. Estoy en un proceso de análisis introspectivo,
pero fuera de mí. Me estoy situando fuera de mí misma, midiendo el
efecto de cada cosa aleatoria que provoca algo en alguien sin
discriminar en ningún momento en términos de relevancia del más
furtivo gesto dentro de una situación global. Es posible que esté
dando importancia excesiva a infinitas cosas, pero la verdad es que
no me parece. No sé por qué, o sí lo sé, que estoy en lo
correcto. Desde el enfoque que le estoy dando, absolutamente todo
tiene la misma importancia, porque todo forja de algún modo nuestra
forma de hacer las cosas. La manera en que alguien nos pasa la
pimienta; desde cómo abordaste el habla después de decidir cuándo
abrir la boca para solicitarla, cómo fuiste escuchado en tu demanda, el tiempo que
demora, quién responde a tu apelación, la distribución de los
comensales en la mesa y cuánto de ellos hay, hasta el momento en que la
recibes, la mirada entre el que pasa y el que agarra el pimentero, la
decisión con que lo volteas para que empiecen a nevar los granitos o
el polvo, y todas esos puntos infinitos de la recta de acontecimientos que están entre
los que acabo de rescatar, es un juego de engranajes de cosas
nuestras ya determinadas y cosas que desde ese segundo van a dibujar
líneas nuevas en nuestro carácter, y por efecto directo, en nuestra
personalidad. Como condición inherente en ellas mismas y en el ser
humano, todas estas cosas modelan nuestra manera de desenvolvernos, y
de hecho, van alimentando nuestro mundo interior, que está en una
mutación constante, siempre con hambre. No siento que podría decir
que algo es más importante que otro algo; siento que es la
complejidad lo que sí se podría comparar. Y la complejidad de una
situación que está determinando algo, se mediría con el efecto que
tiene en nuestra parte netamente racional, que es la que llega a
determinar, sobre bases tanto instintivas como históricas (lo que en
concreto sería el aprendizaje; cognitivo, emocional, etc.), qué es
importante y qué no. El punto es que en ninguna parte dice que lo
que nosotros determinamos como importante y relevante sea también lo más adecuado y que más necesitamos, y tampoco que tenga que haber una relación de
dependencia entre la complejidad y la importancia de las cosas. Son
dos aspectos de juegan libremente, cada uno a sus anchas; uno siendo externo, por lo tanto inmanejable, como es la complejidad, y el otro
un producto de un razonamiento, es decir, interno, como es la
importancia que cada uno da a las cosas. Mami, estoy muriendo de sueño, pero siento que tengo una idea sobre lo que sucede cuando alguien entrelaza inoportunamente la importancia y la complejidad de las cosas. Seguramente, hay veces en que absorbemos algo equis, quizás no tan complejo, y respondemos no basándonos en la complejidad del asunto, sino en su importancia. Podría ser respondiésemos exageradamente o en una apatía absoluta que no necesariamente corresponden. De hecho, pasa demasiado. Quizás, el hecho de darle más o menos importancia a las cosas sin apoyarnos en lo complejo de las mismas, crea una malla cada vez más absurda entre nuestros órganos sensoriales y el mundo que hace que nos llegue la información escasa en realismo, o hasta desvirtuada. O puede que se desvirtúe automáticamente al entrar, paupérrima, en contacto con nuestro juicio. Y lo más terrible, un juicio formado a punta de situaciones similares que se han ido dando con el tiempo, por lo tanto, un juicio de argumento bastante falaz. ¿Qué terminamos siendo?
Te amo, mami. Fue hermosa la vuelta en auto hoy día. Pero HERMOSA. HER-MO-SA. H-E-R-M-O-S-A.
jueves, 11 de octubre de 2012
- *La ortografía contenida en este escrito es de exclusiva responsabilidad de quien la emite.
- No fuiste a Calonge, animal.
- Décima persona que me dice lo mismome siento terriblepor haberme perdido esa clasellegue a las 3 a la Uy no sé por qué me dio verguenza entrar tan tarde a clasesy me quedé afuerapero la buena noticia es que terminé el maldito trabajoestaba en la mediateca y te escuché cuando saliste hablando por el pasilloçpero después no te vi-entré a la sección prohibida de la mediateca-
- Uuuuuuuuh, ¿y los discos susurraban que no tenías que estar ahí?
- jaja, noentré con autorización del señor gordito de lentes
- ¿Con una linterna y tu capa invisible?
(¿Por qué no usaba sólo lumus? Qué arcaica la linterna). - jaja Bea, tan ñoñita
- Vo.
- Terrile ÑOÑO.
- POLLO.
- Sorry, estoy dando jugo.
- jajatenemos que hacer el recuenteo del concurso*recuento
- Cierto.
- Cuéntame qué hiciste tú
.
- Mmmayer fui a clases, después de taller estudié piano 1 horaluego fui a ensayar con mi banditay finalmente llegué a casa a trabajar en lo de la partitura y sibeliusHoy no fui a clases y dormí casi toda la mañana pero terminé el trabajoy lo entreguéestuve escuchando musica en la mediateca como una horay después estudié piano de las 5 a las 6
- Yo ayer
- espera, ¿qué día es hoy?
- jaja, jueves
- Ah, ayer había taller.
- Verdad.
- Ayer mi mañana fue absolutamente no productiva, porque cuando me baja la presión no me puedo sostener por mucho rato en pie.
- Pensaba en no ir a taller pero me sentía mejor, así que fui y luego
- y luego
- mmh
- dskjdn
- bajé
- subí
- a afuera de contrabajo
- (acabo de pensar que no sé por qué te estoy diciendo lo que hice, porque es obvio que ganaste)
- pucha Bea no tiene sentido entonces este concurso
- La verdad es que ayer se me olvidó que lo habíamos empezado
- hoy día me levanté un cuarto para las siete
- e imaginé en tiempo real un hermoso amanecer, porque decir que lo vi sería mentir, ya que de mi ventana es imposible, mientras tanto me puse a dibujar en mis cartulinas
- y no me dieron ganas de dejar de hacerlo hasta como las once, que me fui a duchar para dirigirme a la u, así que claramente, académicamente fui muy irresponsable, pero me siento muy bien por haberlo hecho.
- Fue una hermosa mañana.
- Luego, compartí con los niños y niñas, entré a clases después de una cola y medio pito muy apresurados, porque me gusta entrar así a Calonge, en ese estado de absoluta antena. Escuché muy atenta, atrapada por lo jovial, fresco y ágil de su estado. Estaba muy feliz hoy. Aprendí todo lo que dijo, me acuerdo exactamente de cada año y de cada personaje, de cada detalle, porque logré imaginarlo todo como su lo tuviera al frente de los ojos. Cerré los ojos por unos tres o cuatro segundos, y pude sentir el calor en mi cuello, el calor de la calle de la que el relato del profe era el huésped. Luego, me emocionó que compartiera algo tan personal, tan de él, con un grupo de hueones como somos nosotros. Me gustó mucho escuchar a Beethoven siguiendo la partitura. Debí irme rápido a hacer las clases a la Sofi, así que casi no me despedí y partí. La micro se demoró un kilo, pero llegué a las diecisiete treinta y nueve, disculpándome. Fue genial cachar que la Sofi recuerda lo que le dije, y que al menos hay un ademán de hacer lo correcto en todo lo que hicimos. Tomar el violín, recordar las cuerdas al aire, posar el arco, tomarlo, leer un poco. Cómo se coordinaba al separar las intenciones motoras naturales de cada extremidad para seguir el pulso y el acento que yo le indicaba. Cómo asimilaba mejor la información que relacionaba con cosas de su gusto, de su día a día (recordó muy bien la crin; se nota que gusta de los caballos).
- Me despedí, tomé la 403 de vuelta. Error, porque en Irarrázaval había un taco cerdo. Me bajé en Macul, tomé la 104 a Los Leones, tomé el metro a Rebúlica y llegué a las nueve y media a mi casa.
domingo, 7 de octubre de 2012
La vida es hermosa, es bacán aunque uno cada vez se va dando cuenta de que hay más cosas determinadas. Comenzamos con la Nati (una muy querida amiga) una conversación muy larga a raíz de ver un loco que estaba vendiendo flores y que se tenía que ir muy rápido porque venía un paco caminando. Encontré macabro pensar en todo lo que debe pasar en la vida de ese loco y lo inmutable de su andar, relajado, constante, flagelante. Y era impresionante ver cómo nadie lo mostraba en ese cuadro, en cada momento que sucedía al otro; mucha gente caminando, todos iguales, todo plano, la cantidad de situaciones emocionales que cada uno tiene, y que juntas forman un total no mensurable. Es increíble ver toda esa calma y saber que es tan superficial, tan de comportamientos en ese momento. Estuve pensando y el concepto de ironía es una paradoja, porque por definición, las cosas son irónicas. Si uno dice que algo es irónico por tener argumento y premisa no congruentes, es una redundancia, porque por definición, debe ser así. Todo tiene ambos extremos, desde el enfoque que tomes; dimensiones, temporalidad, onda a niveles micro/macro, antes/después, burdo/puro, bueno/malo, etc. Todo es tan dual e "irónico" como (ésto lo dijo la Nati) dibujar un árbol en un papel. Es como lo que aborda Hesse en sus libros. La dualidad universal es tan dual y universal desde un extremo de las cosas al otro, en cada momento vertical, horizontal, con profundidad y con tiempo.
Por ejemplo, la publicidad es un estudio antropológico; es estudiar al ser humano y encontrar los puntos más débiles de éste para manipularlo desde ahí. Trabajan manejando elementos súper pragmáticos, como luces, colores, disposiciones visuales, cosas netamente sensoriales, para apelar a tu parte más animal. Por ejemplo, Telepizza, con un cartel diseñado fríamente, ataca el instinto básico del hombre que es comer. Ataca al hambre. Si extrapolamos, a la supervivencia.
Entonces, la publicidad hace que tus voluntades, tu energía y tu tiempo se ocupen de cosas burdas, y por lo tanto dejamos de lado lo que sí debiera ocupar nuestra fuerza, que es lo interior, lo puro, lo genuino, más cercano a nuestro espíritu. Ésto lo provocan para dejar desprotegido ese espacio espiritual de cada uno e intentar llenarlo con lo que ellos quieren, pero como nuestro espíritu es intocable, es una asíntota, ese espacio no se llena con lo que no debería (mensajes de la publicidad) porque es perfecto, pero esto no quita que sigamos preocupándonos de lo que la publicidad quiere que nos preocupemos. Eso deriva en seres humanos vacíos, pero ocupados, sin posibilidad de ser llenados con cosas hermosas y genuinas.
Pero también me di cuenta de por qué pasa esto, y es porque lo que necesitamos para tener acceso a ese espacio espiritual de cada uno, es mucho dolor. Tenemos que sufrir mucho, porque perdimos la capacidad de accionar en base a las cosas simples y hermosas ya que ese nivel de nuestra voluntad está ocupado en mierda, entonces nuestro alma se mueve con estímulos más macabros, como situaciones casi de vida o muerte (por ejemplo, un amigo me dijo que sería bacán que le diera cáncer cerebral y eso le hiciera despabilar y hacer las cosas que realmente quiere hacer) entonces incluso en esa situación se ve la dualidad de una acción, que es, asumiendo los poderes de tanto ser individual como de ente dentro de una sociedad, decidir no pasar por ese dolor. Ahí se ven los actos; egoísta de no querer sufrir, la cobardía que nos impide avanzar hasta tener la voluntad lo más cercana posible a tocar nuestro interior, y; el desinterés máximo en no alcanzar nunca finalmente esa espiritualidad tan ansiada, tan hermosa, en función a evitarle al animal puro que somos el dolor, como acto instintivo y natural. Como algo aún no contaminado.
Bueno, eso fue una reflexión que tuve, aún está un poco inmadura. Estoy diciendo que todo lo anterior es por la publicidad porque llegué a darme cuenta de que, efectivamente, nuestra sociedad, la sociedad humana, está hecha en base a ella. No podemos volver a ser puros e inocentes si es que cada vez que logramos serlo, nos da pánico encontrarnos con el mundo en que vivimos. Estamos indefensos, mami. Indefensos. Por eso creamos una coraza, y todos nos rebota, nada nos importa, y por eso lo olvidamos. Nada queda en nuestro corazón, todo se va. O echamos todo, no permitimos a nada aferrarnos a nuestro ser, y nosotros no nos aferramos de nadie. De nada. Por eso, no creemos en Dios, porque queda casi impreso en nuestra naturaleza que no se puede confiar en nadie. Entonces no creemos capaz a alguien de amarnos sin importar qué. En nuestro mundo, éso es imposible. ¿Cómo va a haber un Dios? Alguien que nos ama. Que nos ama en este instante, justo ahora, tal y como somos. Pero me di cuenta de algo, y es que no podemos estar tranquilos, ni abstraernos de la sociedad y comenzar a vivir por nosotros mismos, en el sentido de no tener que aparentar ni proyectar nada a los demás en respuesta a los constantes estímulos que nos rodean, sino que porque es lo natural y hermoso, vivir porque es hermoso vivir, si seguimos pensando que es imposible que alguien ama así. Es que ese quiebre que se tiene que producir en nuestra capacidad de confiar en el amor de Dios (o de tener fe) y no confiar, es profundamente doloroso. Y vivimos evadiendo el momento en que podamos tener fe absoluta, porque será muy doloroso ese paso. Pero es un paso que tenemos que dar solos, en el momento que asumimos que somos parte de un todo. Y tenemos que estar conscientes de que es un paso que nos va a dar mucho trabajo, nos obligará a elegir cada día el amor, porque es un paso eterno.
Mami, te amo con todo mi corazón. Eres una luz en mi camino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)